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Luisa Ríos apretando en Lounge Puppy. La Boca, Nuevo León.

Hace poco escuché que los mejores escaladores saben estar cómodos en lo incómodo, que saben lidiar con el dolor de piel, el miedo a caer, a veces incluso posiciones raras para poder sacar un boulder o una ruta. Hasta hace unos meses creía que escalaba en mi límite, retándome a mí misma y saliéndome de mi zona de confort. Sin embargo me empecé a dar cuenta que evitaba cierto tipo de rutas y boulders, evitaba todo aquello con pasos largos o dinámicos, y me di cuenta que a pesar de que me seguía retando la escalada, ya estaba en una zona segura para mi, mi zona de confort. Me di cuenta que me hacía sentirme sumamente incómoda no tener ni la menor idea de cómo sacar ciertos pasos.

Sin embargo me empecé a dar cuenta que evitaba cierto tipo de rutas y boulders, evitaba todo aquello con pasos largos o dinámicos, y me di cuenta que a pesar de que me seguía retando la escalada, ya estaba en una zona segura para mi, mi zona de confort. Me di cuenta que me hacía sentirme sumamente incómoda no tener ni la menor idea de cómo sacar ciertos pasos.

Un día decidí probar una ruta llamada Lounge Puppy en la Boca, El Salto y para mi sorpresa no pude siquiera enclipar la 4ta banda, se me hacía muy lejos y me daba miedo porque abajo había una repisa, obviamente por mi cabeza pasó que no me volvería a subir, sin embargo lo volví a hacer, tratando nuevas betas pude por fin enclipar la banda, pero al subir un par de bandas más me di cuenta que había otra parte que no podía pasar, los pasos se me hacían larguísimos, las betas de los demás que le estaban dando no se me acomodaban, y comencé a sentirme incómoda por no saber ni cómo hacer los siguientes pasos; más aún cuando ese ni siquiera era el crux. 

A veces nos pasa que la incertidumbre nos asusta muchísimo, darle a algo que realmente no sabes si podrá o no salirte, o cuánto tiempo te llevará hacerlo, pero creo que ese aspecto de escalar al límite me encanta, tener que disciplinar a tu mente a no dejarse llevar por los pensamientos negativos, a aprender a darle sin esperar nada pero creyendo que eventualmente serás capaz, a confiar en que tu cuerpo aprenderá y a pesar de todo saber dar lo mejor de ti, intentar al límite.

Por algún extraño motivo no quise cambiar de ruta, y le seguí dando sin estar completamente queriendo encadenarla, la verdad me iba bastante mal y enclipar me costaba muchísimo. Después de muchos pegues pude llegar al crux, donde de nuevo los movimientos se sentían imposibles, además gamberrear a la siguiente banda no se podía, por lo que no podía probar lo demás de la ruta, que desde abajo era lo que se veía más divertido. Me frustré tanto por no poder avanzar más allá del crux que decidí darle un pegue en yoyo para probar lo de arriba, el pegue estuvo difícil porque como la ruta se va de lado, aún así llegué hasta arriba y al ver que la última parte seguía estando dura, con pasos largos y ponchadora dije: bueno hasta aquí fue, ya no le voy a dar.

Ya en mi casa pensándolo bien, me di cuenta que ya había avanzado mucho en la ruta como para dejar de darle, y me atreví a decidirme a seguirle dando hasta que me saliera. Seguí yendo y cada vez mi progreso era mayor, un día pude llegar a las cadenas, otro pude hacer el crux fluido, otro la dejé a dos caídas, hasta que de pronto me caí una vez y le di a muerte hasta las cadenas. Sabía que ya pronto saldría, sin embargo se venía un viaje de Semana Santa y tuve que aguantarme las ganas de seguirle dando, durante esa semana repasaba la beta en mi mente muchas veces y me visualizaba encadenándola, sabía que la tenía. Cuando regresé y por fin pude volver a darle me salió, lo que más me impresionó es que en el primer pegué realmente pensé que eso era imposible para mi y me probé lo contrario, tardé, eso sí, pero lo logré.

Creo que es normal intimidarse con ciertas rutas, boulders o pasos que no creemos ser capaces de lograr, pero definitivamente nuestra mayor barrera es la mental, aquella que nos dice que no podremos o nos hace dudar, la realidad es que el único camino para lograr algo es actuando en pro de que ocurra, no por decir que quieres encadenar algo lo lograrás si no haces nada para que ocurra, y perseverar en este camino sin duda es la única manera de llegar a lograr lo que nos propongamos. Además se aprende mucho saliendo de la zona de confort, hay mucha más área de aprendizaje que estando dentro de tus límites, no digo que siempre deba ser así, pero de vez en cuando ayuda a conocerte más y a crecer, así me pasó a mi.

Escrito por Luisa Ríos
Escaladora de Monterrey, NL.
Actualmente pasa sus días viviendo en El Salto

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